Este artículo es la primera entrega en una serie del Programa de las Américas sobre cómo la guerra contra el narcotráfico ahora apunta a Centroamérica. Se enfoca en el país centroamericano de Honduras, donde la nueva ola del narcotráfico coincide con la ruptura de la democracia iniciada con el golpe de Estado el 28 de junio de 2009.

Decretada la guerra contra el narcotráfico en México desde hace tres años, con la llegada de Felipe Calderón a la presidencia, ahora la preocupación en la región es por la intención de narcotraficantes mexicanos de extender sus redes de tráfico y consumo a Centroamérica, y llevar su estela de corrupción, violencia y muerte. Dicha presencia sería el preludio del traslado de una estrategia similar a la mexicana, militarizada y con constantes quejas de violaciones de derechos humanos, a territorio centroamericano, ante la alerta que varios mandatarios han expresado al respecto.

La violencia ya está presente en la región, y está relacionada con el narcotráfico. La Organización de las Naciones Unidas en su Reporte Mundial sobre Drogas 2010 dice que en El Salvador, Honduras, Guatemala y Belice las tasas de homicidios son de tres a cinco veces más altas que en México.

Honduras registró en 2008 la tasa más alta de homicidios en la región. Por cada 100 mil habitantes se cometieron 60.9 delitos; El Salvador reportó 51.8 homicidios y Guatemala 49, en tanto que México se registran 11.6 en el mismo año.

“La región más afectada hoy en día es el Triángulo Norte de América Central: Guatemala, Honduras y El Salvador. En ella, la intensa violencia generada por las drogas ha planteado un grave problema para la gobernanza”, alerta en el resumen ejecutivo del mismo documento la ONU.

Los antecedentes

Si bien la presencia de los narcotraficantes en Centroamérica tiene décadas, ya que desde los años ochenta la zona era empleada como ruta de trasiego, ahora ha registrado más tráfico y mayor presencia de los narcotraficantes mexicanos.

Desde la época del capo colombiano Pablo Escobar, en los años ochenta, Centroamérica comenzó a ser usada para el transporte de drogas. Los cárteles colombianos enviaban de manera directa la mercancía, o empleaban a narcotraficantes mexicanos, para hacerla llegar a Estados Unidos, mercado principal de la cocaína desde entonces.

Ubicada entre Sudamérica y Norteamérica, Centroamérica quedaba de paso entre Colombia y los Estados Unidos. Empero, en esa época los colombianos preferían el Caribe para transportar sus mercancías, y fue hasta los noventa, con el crecimiento de los grupos de traficantes mexicanos, que Centroamérica comenzó a ser usada mayoritariamente, según el informe Crimen y desarrollo en Centroamérica, de la Oficina contra el Crimen y el Delito de la ONU, publicado en 2007.

Los colombianos llegaron a usar aeropuertos centroamericanos tanto civiles como militares para transportar cocaína. Honduras fue utilizado con frecuencia, según varias fuentes. El especialista colombiano Eduardo Correa asegura a El Programa de las Américas que la base militar de Palmerola, en Honduras, fue usada para esos fines en los tiempos de Pablo Escobar, en los años ochenta.

Alberto Santana, en su libro El Narcotráfico en América Latina, señala que en las décadas de los setenta y ochenta (entre 1978 y 1982 el país centroamericano fue gobernado por militares) el país centroamericano se convirtió en un aliado de Estados Unidos contra el comunismo en la región. Asevera que EU toleró el narcotráfico que era fomentado desde la cúpula militar que gobernaba a Honduras. El autor cita el informe “El Narcotráfico en Honduras 1982-1988”, del Centro de Documentación de Honduras, según el cual entre 1982 y 1987 el narco movilizó alrededor de 12 mil millones de dólares en el país.

Por esa misma situación de colaboración con narcotraficantes en Centroamérica, el único gobierno investigado y sujeto a juicio por complicidad es el que encabezó el ex presidente de Panamá Manuel Antonio Noriega, quien fue juzgado en Francia. De acuerdo con información publicada el 29 de junio en el diario Reforma, el general acordó en los años ochenta con el Cártel de Medellín, encabezado por Escobar, que aviones con droga volaran por Panamá sin dificultades. El 7 de julio de este año la justicia francesa condenó al general a siete años de prisión por lavado de dinero, informó el mismo diario.

Con el desmantelamiento de las grandes organizaciones colombianas en los noventa, un mayor control del espacio aéreo en las rutas usadas por los colombianos con rumbo a EU y el inicio de una cada vez más activa participación de narcotraficantes mexicanos en el trasiego y venta de la droga, las formas de transporte y las rutas se modificaron. La droga también comenzó a ser transportada por mar y tierra.

De acuerdo con el documento Crimen y desarrollo en Centroamérica, en 1999, los flujos a través de Centroamérica/México eran de 54 por ciento, los envíos a través del Caribe eran de 43 por ciento y únicamente el 3 por ciento llegó directamente por Sudamérica.

Un año después los índices se incrementaron a un 66 por Centroamérica y México y los envíos por el Caribe descendieron a 33 por ciento. En 2003 el trasiego aumentó a 77 por ciento vía Centroamérica  y 22 por ciento en el Caribe.

En los recientes años, Centroamérica no sólo es usada para el transporte, sino también la región es vista por narcotraficantes mexicanos como la zona para descansar y evitar la persecución de las autoridades mexicanas que le declararon la guerra desde 2006. Además, los capos mexicanos buscan en Centroamérica expandir nuevas redes de tráfico y consumo. Es el caso de Honduras.

Al “Chapo” le gusta Honduras

Uno de los países señalados con presencia de narcotraficantes mexicanos es Honduras, en cuyo territorio se ha visto a uno de los más famosos del mundo.

Fuentes oficiales han advertido sobre la presencia del capo más buscado de México, Joaquín “El Chapo” Guzmán, jefe del cártel de Sinaloa, quien escapó de la prisión de alta seguridad de Puente Grande, en el estado mexicano de Jalisco, en 2001 y que desde entonces no ha vuelto a ser apresado.

El 23 de febrero de este año el ministro de Seguridad del país centroamericano Oscar Álvarez dijo en una entrevista radiofónica para Radio Fórmula que se había detectado la presencia del narcotraficante mexicano.

El funcionario hondureño confirmó la presencia del jefe del cártel de Sinaloa en el país, diciendo que su estancia era intermitente, para descansar, y por esos días había sido reportado en una fiesta en una zona conocida como “El Paraíso”, donde había organizado una fiesta amenizada por grupos musicales mexicanos.

Alvarez descartó acciones permanentes de Guzmán en su país. Sin embargo, en su calidad de ex ministro que ocupó el mismo cargo entre 2002 y 2006, en el mandato de Ricardo Maduro, advirtió que desde entonces ya habían sido detectadas visitas de narcotraficantes tanto mexicanos como colombianos a su país.

La presencia del Chapo y el asesinato del zar antidrogas de Honduras, Julián Arístides, se registraron después del golpe de Estado contra Manuel Zelaya, depuesto por militares en junio del año pasado. El 8 de diciembre del 2009 Arístides fue balaceado desde una motocicleta cuando iba en su camioneta.

Más de seis meses después de ocurrido el homicidio, el 16 de junio, Álvarez esclareció el caso e informó que detrás de la muerte del ex fiscal se encontraba el narcotraficante hondureño Héctor Amador Portillo, apodado “El Gato Negro”. El móvil del crimen fue el descubrimiento de Arístides de una pista clandestina manejada por Portillo en Olancho, apuntó Álvarez, según reportó el diario La Tribuna.

Sicarios a la orden del narcotraficante hondureño y contratados por sus pares mexicanos del cártel de Sinaloa, fueron los que acabaron con la vida del fiscal, añadió Álvarez.

El sicario ya no pudo responder a las acusaciones de Álvarez: El Gato Negro fue hallado muerto en abril pasado, con signos de tortura, al igual que siete integrantes de su banda.

Álvarez dijo que “El Gato Negro” habría sido contactado por el “Chapo” Guzmán y dio más información sobre las actividades del cártel mexicano en su país.

“Ellos (el cártel de Sinaloa) no se conforman con transportar drogas hacia los Estados Unidos, sino que están tratando de formar redes para el narcomenudeo en Guatemala, El Salvador, Honduras y otros países de Centroamérica”, dijo el ministro de Seguridad hondureño.

De hecho según la agencia Notimex, citada por el periódico mexicano El Financiero Álvarez reportó que el “Chapo” Guzmán había entrado y salido de Honduras en diversas ocasiones, vía Guatemala.

Aunque Honduras registra significativamente menos arrestos de narcotraficantes que México–el país centroamericano suma seis por cada 100 mil habitantes en tanto que México registra 22–los hondureños sí están por encima de Guatemala, que registra, dos, de acuerdo con el Reporte Mundial sobre Drogas 2010.

Las narcoavionetas

Respecto al trasiego de drogas, el propio ministro de Seguridad de Honduras ha dicho que autoridades de su país tienen datos de los decomisos hechos a avionetas que sobrevolaban su territorio con dirección a México, para surtir tanto al cártel de Sinaloa, de Guzmán, como al del Golfo, comandado por Ezequiel Cárdenas Guillén y recientemente separado del grupo armado de los Zetas.

El registro de avionetas que transportaban drogas ha aumentado considerablemente desde hace cinco años. En 2005 no se registraron casos en Honduras, en 2006 sólo uno, y en 2007 y 2008 cuatro “narcoavionetas” en cada año, informó El Heraldo. Alvarez afirma que “Se ha incrementado el trasiego de droga en nuestro país, en 2009 volaron muchas avionetas con mas de 100 toneladas de cocaína de Sudamérica a EU…”, cifra también citadao por el comisionado de Derechos Humanos, Ramón Custodio.

Según informes anuales del Ministerio Público, en 2005 se incautaron 55 kilogramos (kg), 2,714 en 2006, 1,704 en 2007, 6,764 en 2008 y en 2009 ya se contabilizan unos 6,655 kg. Más que éxitos de agentes antinarcóticos, las incautaciones ocurrieron porque las naves se estrellaron o descompusieron en suelo hondureño, señaló el diario, aunque no citó sus fuentes.

El 22 de julio de 2010 se detectó otra aeronave en Brus Laguna, departamento de Gracias a Dios, informó La Tribuna de Honduras, diario que afirmó que en tres años se registraron 30 narcoavionetas en diferentes puntos del Atlántico hondureño, lo que denota que los datos son contradictorios entre diversas fuentes.

Según el Reporte Mundial sobre Drogas 2010, el hecho de que Honduras tenga la más alta tasa de asesinatos en la región, puede estar relacionado con el creciente uso de territorio hondureño para aviones cargados de droga.

Consumo al alza

El Reporte Mundial señala que otro problema es el aumento de consumidores de droga en Centroamérica, los cuales  oscilan entre los 120 mil a 140 mil. El documento informa que hasta 2005 en Honduras el 15 por ciento de la población consumía opiáceos; nueve por ciento cocaína, ocho por ciento cannabis, y el mismo porcentaje anfetaminas.

La presencia del narco se ha convertido en una amenaza de tales magnitudes en Centroamérica, que la ONU ya hizo un llamado de alerta. El 26 de junio, en un mensaje difundido con motivo del Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico de Drogas, la Organización de las Naciones Unidas en un boletín expresó su preocupación porque en zonas de África Occidental y América Central “el tráfico de drogas puede amenazar la seguridad de los Estados e incluso su soberanía”.

Inmersa aún en una crisis de legitimidad, sin el reconocimiento diplomático de muchos países de la región, y frente un aumento notable en la presencia del narcotráfico, Honduras no está exenta de la advertencia.

Marco Antonio Martínez García es periodista Méxicano. Collabora con el Programa de las Americas.

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