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Cuando el Departamento de Seguridad del Territorio Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) se refiere a su nueva estrategia de disuasión, la agencia no está hablando de arsenales nucleares, defensa militar o seguridad fronteriza. Para el DHS, la disuasión es una estrategia de control inmigratorio que se basa en lo que las autoridades legales de EEUU hacen mejor: encarcelar.

Los Estados Unidos tiene más personas encarceladas—2.3 millones—que cualquier otra nación. Aunque EEUU tiene menos del 5% de la población mundial, posee casi una cuarta parte de los presos del mundo entero. Uno de cada 100 adultos en la "tierra de libres" está tras las rejas.

Los inmigrantes son el sector de mayor crecimiento de la población carcelaria en los EEUU. La agencia del DHS denominada Agencia de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) detiene a 300,000 inmigrantes anualmente, con unos 32,000 inmigrantes detenidos en centros del ICE en un día determinado. El presupuesto del ICE para sus Operaciones de Detención y Expulsión ha aumentado de $959 millones en 2004 a $2.3 billones hoy día.

El aumento en el número de inmigrantes detenidos o encarcelados por el gobierno federal debido a delitos inmigratorios se remonta a mediados de los años noventa cuando el Congreso aprobó la ley Anti-Terrorismo y Pena de Muerte Eficaz y la ley de Reforma y Responsabilidad Inmigratoria.

El efecto combinado de ambas leyes era ampliar dramáticamente la definición de "extranjero criminal" para incluir inmigrantes—legales e ilegales—que falsifican sus documentos de identidad y números de Seguro Social, o que han sido condenados por cualquier tipo de delito menor o crimen, tan menor como robar en una tienda o la alteración a la paz.

A un inmigrante que no se presente en una audiencia programada de inmigración se le califica automáticamente como "prófugo extranjero" y está sujeto a ser detenido y deportado de inmediato, o, mientras la estrategia de disuasión del ICE de Seguridad Nacional se va incorporando cada vez más, posiblemente a ser condenado, encarcelado y "removido".

DHS pone a inmigrantes tras las rajas

No fue sino hasta después del 11 de septiembre, con la creación del DHS en marzo de 2003, sin embargo, que el gobierno federal puso en marcha una campaña para criminalizar a los inmigrantes por ofensas consideradas previamente como violaciones administrativas. Igualmente, la caza de los "fugitivos extranjeros" comenzó en serio solo después que la administración del presidente Bush estableciera el Departamento de Seguridad del Territorio Nacional. El DHS dice que su "prioridad principal es prevenir atentados terroristas contra la nación y proteger a nuestra nación de personas peligrosas." Desde el 2003, el presupuesto para el control de inmigración ha estado aumentando a una tasa anual que supera el doble de la del departamento en su totalidad. Entretanto, el DHS ha sido incapaz de demostrar que su continuo asalto a los inmigrantes ha pescado terroristas o personas que amenazan la seguridad de la nación.

El número de inmigrantes que cruza ilegalmente hacia los Estados Unidos está disminuyendo, pero el número de inmigrantes que son detenidos o encarcelados continúa en ascenso. Las deportaciones—lo que el DHS llama "traslados"—aumentaron de 178,657 en 2005 a 282,548 en 2007—un incremento de casi 60% en dos años. Mientras tanto, el número de inmigrantes detenidos por la Patrulla Fronteriza disminuyó de 1.07 millones en 2006 a 859,000 el año pasado.

En el pasado, la mayoría de las personas capturadas por la Patrulla Fronteriza eran devueltas rápidamente al otro lado de la frontera (los mexicanos) o puestas en libertad con orden de asistir más adelante a una audiencia inmigratoria (no-mexicanos).

Aunque el ICE haya continuado en gran parte la práctica tradicional de expulsión acelerada para aquellos mexicanos detenidos, ha descontinuado su práctica de "capturar y liberar" a los OTMs ("other than Mexicans", el término que le otorgan a los "no-mexicanos" en inglés) e instituido un procedimiento de "capturar y detener". En un proyecto piloto llamado Operación Aerodinámica, el ICE también está deteniendo ahora a mexicanos y no-mexicanos en los sectores fronterizos de Yuma, Laredo y Del Río y procesándolos y encarcelándolos por la entrada ilegal.

Mientras esta práctica se extiende a otros sectores fronterizos tales como Tucson, los tribunales federales están siendo inundados con casos de inmigración, abrumando a jueces y abogados y distrayendo en su totalidad a los sectores de aplicación de ley y judicial de las verdaderas amenazas a la seguridad pública. Mientras otros sectores de la industria obrera se desploman, la construcción de prisiones está en todo su apogeo, debido en gran medida a la demanda de más camas para inmigrantes encarcelados.

A lo largo de la frontera México-EEUU, particularmente en Texas, las cárceles son una industria en crecimiento. La ciudad fronteriza llamada Del Río se ha convertido en un destino común para los inmigrantes. La correccional del condado denominada Val Verde, la cual pertenece y es administrada por GEO Group, tenia solo 180 camas hace ocho años. Hoy en día, luego de una segunda expansión de 600 camas, la cárcel de máxima seguridad tiene una capacidad de 1,425 reos.

No es como si el condado estuviese experimentando una ola criminal. En la cárcel, la población de los no-inmigrantes ha permanecido igual—como 70-80 en un día determinado. Pero el número de los que están tras las rejas debido a violaciones inmigratorias ha impulsado la expansión de la prisión.

El número creciente de inmigrantes en centros de detención, cárceles y prisiones a través de la nación es resultado de una falange de nuevas iniciativas del Departamento de Seguridad del Territorio Nacional las cuales están criminalizando a la inmigración.

A través de una de sus últimas iniciativas sobre el crimen, "Comunidades Seguras: Un Plan Exhaustivo para Identificar y Remover Criminales Extranjeros," el ICE dice tener la intención de "maximizar la rentabilidad y el éxito a largo plazo a través de la disuasión y reducción de la reincidencia."

Adoptando el idioma del sistema penal, el ICE le llama reincidencia a cuando un inmigrante intenta cruzar ilegalmente luego de haber sido "trasladado" una vez.

Otras medidas del ICE que se dirigen a los inmigrantes incluyen Operación Calles Seguras, Barrera Comunitaria y Operación Verifica, entre una gama de nuevas iniciativas que tienen el propósito de identificar inmigrantes mediante un aumento en la cooperación con las autoridades locales. Sus 75 Equipos de Operación Fugitivo encarcelaron a más de 30,000 inmigrantes en 2007—casi el doble del número de detenidos en redadas en 2006.

Aquellos a favor del acoso de los inmigrantes le han exigido, por mucho tiempo, al gobierno federal que aumente sus redadas en el interior del país—lo cual quiere decir más allá de las zonas fronterizas. El ICE está cumpliendo con esto actualmente, no solo con su caza de fugitivos, sino también con el aumento en las "operaciones policiales en el lugar de trabajo." Como parte del nuevo énfasis en la criminalización de los inmigrantes, el ICE y el Departamento de Justicia ahora se refieren a las redadas en el lugar de trabajo como "operaciones policiales de criminales en el lugar de trabajo," puesto que los trabajadores arrestados no son solamente detenidos y deportados, sino que también acusados de "delitos graves" tales como falsificar un n ú mero de Seguro Social para obtener un empleo.

Desde mediados de los años noventa, el gobierno federal ha tenido la autoridad de elevar los delitos de bajo nivel a delitos graves. No fue sino hasta que la caza de inmigrantes se intensificó en 2005 que la criminalización del inmigrante tomó auge.

La visión DRO—"Removiendo los indocumentados removibles"

Desde el comienzo el DHS adoptó una terminología militar—seguridad, "surges," protección, operaciones, disuasión, etc.—para sus iniciativas inmigratorias y estrategias.

Como parte del plan estratégico del departamento, la recientemente creada Operación de Detención y Remoción (DRO, por sus siglas en inglés) encaminó su estrategia denominada Operación Resultado Final. El DRO es un componente del ICE.

El plan estratégico del DRO "pone en marcha un programa coherente de aplicación de ley con una meta de diez años de duración que fortalecerá la capacidad de "remover a todos los extranjeros removibles," eliminará la acumulación de casos de orden final de traslado que aún no han sido ejecutados y así realizará su visión."

En un memorándum del 23 de junio de 2003, el director del DRO Anthony Tangemann explicó que "el DRO provee el resultado final a la aplicación de ley inmigratoria," es decir, la deportación de los inmigrantes ilegales. "Esta es también la esencia de nuestra misión y la clave de nuestros éxitos."

La estrategia de la Operación Resultado Final declara que también precisa de más fondos, incluso para la construcción de nuevos centros de detención y cárceles de mayor seguridad para su mayor numero de inmigrantes "criminales." Utilizando el ejemplo del centro de detención de El Paso, la declaración señala que "en los últimos cinco años, nuestra población ha aumentado en un 136% [en el ICE centro de El Paso], y la clasificación de nuestra población ha cambiado de principalmente no-criminal a una población de mas del 65% criminal."

La Operación Resultado Final ve la detención y remoción de indocumentados como un componente fundamental de una estrategia de seguridad nacional: "El movernos hacia una tasa de remoción del 100% de los indocumentados removibles le permite al ICE proveer el nivel de control inmigratorio necesario para mantener a América segura."

Más allá del resultado final

Desde el 2003, cuando el Departamento de Seguridad del Territorio Nacional lanzó la Operación Resultado Final, el DHS ha llegado más allá de la meta final de "remover a todos los indocumentados removibles." Ha adoptado una estrategia disuasiva de criminalizar y encarcelar a inmigrantes y así llevar un mensaje amenazante para el resto. El programa tiene como objeto disuadir a inmigrantes de pasar el límite de sus visas o intentar cruzar hacia los Estados Unidos sin los documentos apropiados.

Como lo explica el ICE, está comprometido a "detener y remover criminales y otros indocumentados deportables [como] parte de la estrategia de disuadir la inmigración ilegal y proteger la seguridad pública." A pesar de estas declaraciones, las estadísticas de crimen comunitario muestran poca o ninguna correlación entre poblaciones de inmigrantes y la amenaza a la seguridad pública.

Los inmigrantes detenidos como parte de la Operación Aerodinámica están sujetos a sentencias que van desde 15 a 180 días, dependiendo de la gravedad de su violación inmigratoria. Los inmigrantes que son detenidos luego de haber sido "removidos" una vez son condenados a dos años en prisión.

Básicamente, la idea es utilizar la difícil situación de los inmigrantes encarcelados para enviar una señal a sus comunidades en Guatemala, Honduras, México, o en dondequiera que la gente pobre vea a América como la gran tierra de las oportunidades y en donde los riesgos de cruzar hacia los Estados Unidos superan por mucho a cualquier ventaja posible. Los medios de comunicación internacionales transmiten las imágenes que tienen la intención de hacer que los futuros inmigrantes lo piensen dos veces—hombres y mujeres siendo detenidos, removidos con grilletes en sus brazos y piernas, puestos tras las rejas y finalmente deportados.

Las detenciones masivas de la mano de obra principalmente guatemalteca en el matadero Agriprocessors en el noreste de Iowa a mediados del mes de mayo resaltó las nuevas maneras de controlar la inmigración en América. Los trabajadores con documentos falsos en el matadero—la mayoría de los cuales ganaban $7.50 o menos la hora—fueron acorralados y removidos con grilletes. Al menos 270 fueron acusados y condenados en un proceso jurídico acelerado el cual fue criticado por organizaciones de libertades civiles como una violación al debido proceso de "delitos graves" tales como usar un documento de identidad falso. La mayoría de los condenados negociaron acuerdos por penas de cinco meses tras las rejas seguidas por la deportación inmediata.

"Esto tiene un efecto disuasivo increíble," comentó el Secretario de Seguridad de Territorio Nacional Michael Chertoff. "Cuando aquellos que cruzan la frontera ilegalmente son enfrentados a la realidad de que estaban cometiendo un crimen, incluso si es solo un delito menor, eso tiene un impacto impresionante en su disposición a intentarlo de nuevo."

Al parecer, la estrategia de disuasión está funcionando, medida por el aumento en los "traslados" y la disminución en la inmigración ilegal a través de la frontera sur. Pero en el proceso, el gobierno se está alejando aún más de decretar una política inmigratoria justa y sostenible.

En lugar de ello, está agravando los problemas del ya defectuoso sistema inmigratorio. Los tribunales federales están cargados con casos de inmigración, los abusos a los derechos humanos y a las libertades civiles están en ascenso y decenas de miles de familias se están destrozando.

Lamentablemente, la política de inmigración norte americana ha creado un sistema nuevo de crimen y castigo.